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| ¿Se pueden medir los momentos? |
Tengo ganas de escribir,
de pintar, de expresarme o de simplemente sentir calor.
Expresarme,
estirarme, explayarme, sentir el silencio o la presencia de escucharme y saber
que estoy, que siento, vibro y conservo.
Noche de amigos, de
buena conversación y de mirar al mundo, de risas absurdas y pasarlo bien, de
vino, cigarro y cariño. De arte,
creatividad y de expresar ese que todos tenemos dentro y que ocultamos por
miedos, de exaltación de la amistad, de borrachera sana y cariñosa. De miradas
cómplices y susurros, de carcajadas absurdas pero llenas de sinceridad, de
sentir el día, la compañía, la vida y la razón sin razón...
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| Mirada cómplice, esa que escondo. |
| ¿Y cuándo? |
Tres y media de la
mañana y sin embargo necesito expresarme, no me importa la hora me encantaría
que fuera el día y no la noche para extenderme en el tiempo y aprovechar cada
minuto de este momento mágico, encantador y real o irreal pero momento mío.
Momento en el que me siento yo abierta y
expuesta a las cosas bellas y bonitas. Al encuentro con mi yo más miserable y
profundo, con mi yo simpático y antipático, con mi yo... y dejarlo sentir...
No me reconozco
escribiendo o no me quiero sentir escribiendo pero está también soy yo, esa que
permanece en silencio, escondida, callada reservando su mundo para ella aunque
la sorpresa de abrirse parece que comienza en los rayos o una luz fuerte
interrumpe esa reserva de mi yo más profundo y silencioso. Mi yo más yo, ese
que está, permanece y calla. Ese que se asoma observa, ve y se esconde para
permanecer en su rincón protegida o desprotegida pero aislada.
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| Ilustración de unos cuentos sobre Olivia de Ian Falconer que me encantan |
Bella criatura,
silenciosa y cálida. Sin embargo atemorizada por el más allá o el presente
inmediato pero soñadora e ilusionada con un futuro abierto y libre. Lleno de
aire, cielos y mares en los que andar, volar o nadar. Agarrada a la cuerda de
la vida, como el trapecista sin vértigo ni miedo, segura de que la vida no es
un espectáculo que es como es y que yo también formo parte de él.
Espero la llamada de
la puerta y del cariño, de la fusión del abrazo y la expresión esa que nunca me
permití y que ahora espera... no importa la hora qué más
da cuando. La noche es todavía mía y soy
ya la que marco los tiempos...
Noche de estrellas,
de soles y de Sole... y de buena compañía.
La vida no deja de
sorprender.




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